Amiga,
La semana pasó para mí llena de trabajo,
cada día como uno más, igual a cualquier otro.
El primero de abril desperté... y había soñado con vos.
Estábamos por irnos de vacaciones a Mar del Plata.
Fui a trabajar y me quedé pensando en el sueño.
Entonces a la noche, antes de irme a dormir me dí cuenta de que me había olvidado...
y los días siguientes seguí pensando en vos,
pero ahora pensando cómo saludarte cuando ya era tarde.
Preparé bocetos de dibujos,
pensé en mil y un regalos,
busqué recetas de tortas y galletitas.
Y pasaron unos días más...
Pero ahora ya sé lo que tengo que hacer:
¡¡Amiga Feliz Cumpleaños!!
Y este es un Feliz Cumpleaños que llega tarde, pero llega con una sonrisa.
Espero que nos veamos pronto,
para saludarte en persona,
y principalmente porque disfruto un montón de esos momentos, charlas y mates compartidos con vos.
Te quiero mucho!
.
Dicen que hay buenas y malas palabras.
Hay algunas que todos entienden, otras que sólo unos pocos.
Pero de vez en cuando, casi por casualidad, aparecen palabras que, sólo para alguien, significan un mundo. Toda una historia.
Y no es por un simple recuerdo.
Es mucho más, una emoción, un estado.
Algunas mantienen su virtud por siempre.
Pero otras, a veces, se esfuman o se transforman. Pasan de ser una alegría, un salto, a ser una lágrima o una espinita en el alma.
Y no sabés lo doloroso que es eso.
Hace un tiempo atrás perdí “que descanses”.
Fue hermoso la primera vez que me mandaste esa frase en un mensaje, porque entendí que era importante para vos.
Y cada noche, antes de dormir, la esperaba.
Era suficiente escucharla, en vivo o por teléfono, para poder dormir con una sonrisa.
Ahora, sin embargo, ya no significa nada.
Hasta prefiero que no la digas.
Hoy perdí otra de esas palabras.
Pero fue mucho peor, porque era la palabra que me hacía sentir especial, amada, valorada, única.
En cualquier momento que la escuchaba, pensaba en nuestra relación, en la felicidad que siento con vos. En lo que somos.
Hasta canción tenía.
Pero ahora ya no soy tu Princesa.
Porque cualquiera puede serlo para vos.
Y yo no quiero ropa usada.
Ni las sobras del plato de los demás.
Mucho menos palabras recicladas.
No quiero copy paste de cartas de amor ya escritas, cambiando sólo el destinatario.
Prefiero que no me escribas nada.
Prefiero que no me digas nada,
Si eso no fue pensado para mí.
Porque no vine a ocupar el lugar que alguien dejó vacío.
Vine para crear uno nuevo con vos.
Se ve que tranquilo. Sereno. Algo cansado también.
Me encanta verte dormir.
Quisiera abrazarte bien fuerte.
Y quedarnos así, juntos. Abrazados para siempre.
Te veo y siento que me seguís protegiendo. Cuidando.
Teniéndome paciencia.
Sé que a veces puedo llegar a ser muy complicada.
Y siempre das lo mejor de vos.
La mejor palabra para cada momento.
Me encanta sentir tu respiración suave.
Sentir bien cerquita tu interior tierno y frágil.
Que también necesita ser cuidado.
Y se lo merece.
Porque es una de las cosas más valiosas que encontré en mi camino.
Estoy feliz de que me acompañes
Y ahora caminemos juntos.
Tu compañía hizo salir el sol en este viaje.
Hasta mañana. Que descanses.
Yo me voy a dormir con una sonrisa en mi rostro
Porque mañana sé que me voy a despertar a tu lado.


